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Nuestro hogar

Para que el muestrario que hemos presentado quede completo, habremos de hacer referencia a una prenda que pueda ser confeccionada a punto de media, en lugar de a ganchillo.
Como en los casos anteriores, la media puede ser utilizada en infinidad de prendas que deseemos confeccionar. El punto de media es hoy en día muy apreciado y las casas de modas y otras tiendas del género se dedican a confeccionar innumerable can tidad de prendas por encargo. Generalmente, estas casas de modas poseen un equipo de operarías qu~ realizan el trabajo en sus propias casas. Persona mente conocemos a una señora cuyo medio de narse la vida es el de confeccionar jerseys, vestido y chaquetas a punto de media a mano, trabajos qu realiza por encargo de un importante comercio ba celonés.

El escote

El escote quedará en pico tanto por delante como por detrás. Ahora bien, si dicho escote no nos satisface porque nos parece que queda demasiado ancho, la solución es bien simple: Añadirle unas cuantas vueltas. Para ello se procederá de la siguiente forma: Se trabajará del vértice de delante al vértice de atrás, por separado la parte derecha y la parte izquierda. A cada vuelta que añadamos (según la medida del escote que se quiera conseguir) hay que tener la precaución de disminuir dos puntos. Uno en cada vértice y también en ambos lados. De esta forma, cuando procedamos a la unión del trozo de escote añadido, la disminución permitirá un perfecto empalme sin sobras de tejido superfluo.
Después hay que añadirle los flecos. Este último detalle puede realizarse en lana de un mismo color, o bien utilizando los diversos tonos que se hayan precisado para la confección del poncho. La longitud de los flecos se hallará determinada por el gusto de cada cual. Ahora bien, si queremos que los flecos tengan una longitud de 10 cm, tendremos que cortar los trozos de lana al doble de esta medida. El mejor procedimiento para que todos los flecos tengan el mismo tamaño es el siguiente: Se coge un cartón relativamente fuerte o una madera que tenga el mismo ancho que la longitud de los flecos que deseemos. Se procederá después a enrollar sobre dicha madera la lana destinada para los flecos, como si lo que intentásemos fuese recubrir la madera o el cartón. Después, con ayuda de la tijera, se cortará este enrollado por uno de los lados del cartón. Tendremos así, muy fácilmente, una cantidad de trozos de lana, todos cortados a la misma medida, dispuestos ya para ser utilizados como flecos. La colocación tampoco es difícil. Se coge el trozo de lana cortada y se dobla por la mitad, de forma que sus dos extremos queden parejos. Después, introduciendo la punta del ganchillo por el borde del poncho en donde se ha de colocar el adorno, se extrae un bucle de la hebra cortada, introduciendo seguidamente, por este mismo bucle, el resto del trozo de lana que, como se recordará, es doble. Se tira ligeramente y ya se ha aplicado el primer fleco. Con un poco de paciencia se conseguirá añadir tantos flecos como sean necesarios.

Motivos decorativos rústicos o estilizados

La elección se torna cada vez más ardua por la vertiginosa expansión de los revestimientos que invaden todos los niveles de la decoración actual.
Formas de color pleno Imprimen una cordial fisonomía a las superficies laterales de un baño equipado con muebles blancos. La temática -hojas y frutos-, infrecuente en este local de la vivienda, resulta muy atractiva por la constante integración de fondo y figura en líneas curvas.
Declina el color y emergen al primer plano insinuaciones de textura con los ritmos dibujados del azulejo tradicional en un moderno comedor diario.
Curiosos asteroides  intercambian mensajes en celeste y azul, tréboles de cuatro hojas  abandonan la clásica gama del verde, motivos florales se transmutan en dinámico arabesco. Cuatro diseños que no alteran la tersura visual del material. Esta sólo cambia en el efecto de granulado  que acompaña al diseño de aros blancos.
La imitación del veteado de la madera ó de pinceladas fuertes y gruesas, muy empastadas , o la sugerencia de imperfección en los detalles o el realce cromático de los bordes  que crea un marco virtual, abre la posibilidad de incorporar, a la decoración de pisos y paredes, efectos de rusticidad, de aspereza, de relieve matérico.  El empleo de signos geométricos determina nuevas imágenes para decorar los muros de la intimidad doméstica. En el primer caso la clásica textura de los paneles de hardboard motiva un calado virtual de puntos blancos sobre azulejos de color pleno; en el segundo ejemplo, se estiliza la gracia de los arabescos.